Conversaciones intersticiales 04: Mario Schjetnan

El reconocido arquitecto paisajista Mario Schjetnan amablemente nos respondió, vía correo electrónico, algunas preguntas para la tercera conversación de nuestra serie. Agradecemos el apoyo de su hija y Coordinadora de RP, Ana Schjetnan.

Renowned landscape architect Mario Schjetnan kindly answered, via e-mail, some of our questions for the third of our ongoing series of interviews. We appreciate the support of his daughter and PR Manager, Ana Schjetnan.



Mario Schjetnan nació en la Ciudad de México y estudió arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. En 1970 obtuvo una maestría en arquitectura del paisaje con énfasis en diseño urbano, de la Universidad de California en Berkeley. Algunos años más tarde y en colaboración con José Luis Pérez fundó el Grupo de Diseño Urbano (GDU), una asociación de diseño interdisciplinario dirigida a la producción de conceptos integrales de diseño ambiental, conectando arquitectura, arquitectura de paisaje y diseño urbano en un mismo contexto espacial, estético y social. Entre sus proyectos más importantes, destacan el Parque Tezozómoc (President's Award of Excellence de la American Society of Landscape Architects, 1995), el Museo de las Culturas del Norte en Paquimé (Gran Premio Latinoamericano en la Bienal de Arquitectura, de Buenos Aires, 1995), el Parque Ecológico Xochimilco (Prince of Wales Green Prize in Urban Design), Parque El Cedazo (President's Award of Excellence de la American Society of Landscape Architects, 1998), el Club de Golf Malinalco (First Prize in Urban Landscape, Internacional Marbel Award, 2001), la Torre Siglum (Mención de Honor en la VII Bienal de Arquitectura Mexicana, 2002) y la recuperación del Parque de Chapultepec. En 1985 Mario Schjetnan fue nombrado Loeb Fellow en Estudios Ambientales Avanzados de la Graduate School of Design (GSD) de la Universidad de Harvard. Sobre su obra se han publicado innumerables artículos en revistas nacionales e internacionales, así como dos libros monográficos: Ten Landscapes (2002) y Landscape, Architecture and Urbanism (2007).

1. Su labor tiene la peculiaridad de insertarse generalmente en lo que usted suele llamar los “espacios negativos” de la ciudad, sugiriendo una especie de no-arquitectura, o mejor dicho, una “arquitectura del vacío”. ¿Qué papel juegan y cuál es la importancia de estos espacios negativos en los procesos de configuración de nuestro entorno habitable?

Los llamados “espacios negativos” o “espacios del vacío” (calles, avenidas, plazas, parques, paseos, ríos, etc.) son en esencia los que definen, estructuran y configuran una ciudad. A través de ellos nos movemos, percibimos y aprehendemos la ciudad y la gozamos o sufrimos. Por supuesto que los monumentos, hitos o edificios públicos también actúan en esa misma dimensión. Podemos afirmar que la calidad y accesibilidad a estos espacios es lo que distingue a las grandes ciudades de las que no lo son.

2. Usted ha estado detrás de algunos de los proyectos de rescate ecológico más importantes de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (Xochimilco, Chapultepec, etc.). Sin embargo, éstos proyectos son sólo una parte de una iniciativa más ambiciosa que usted llama “1-10-100 espacios públicos para la ZMVM”. ¿Podría describirnos brevemente de qué se trata esta iniciativa?

La propuesta “1-10-100 espacios públicos para la ZMVM” que presenté durante el simposio “Urban Age” trata en primera instancia de llamar la atención sobre la pérdida paulatina del espacio público de la ZMVM y su bajo nivel de calidad ambiental. En contraste, tenemos por ejemplo al Bosque de Chapultepec, como un espacio central de calidad que atrae e “hiper-concentra” recreación, cultura y esparcimiento en la ciudad. La situación actual que vivimos en la ZMVM, al no haber alternativas relevantes, agrava el estado de desequilibrio social, ambiental y de calidad de vida, con una multiplicidad de consecuencias. Se propone entonces recomponer el desequilibrio y crear una ciudad más armónica, ecológica, justa y por qué no, más bella y atractiva.
Se refuerza la necesidad de crear un gran espacio megalopolitano en el ex vaso de Texcoco (en la línea de Kalach y González de León), así como 10 espacios urbanos metropolitanos, destinando los del poniente y sur de la ciudad a la ecología, recreación y captación de agua de lluvia como Los Dinamos de Contreras, un Parque Metropolitano en el Ajusco o la implementación de la ciclopista en un Parque Lineal Urbano que vaya uniendo las cañadas del poniente. En el Oriente, los parques propuestos van por la vertiente de la ecología, la recreación, la cultura y el salvamento del patrimonio tales como la chinampería y humedales de Tláhuac, el Cerro de la Estrella, el Texcocingo en Texcoco o un Parque Metropolitano - Arqueológico en Teotihuacan. A nivel de la zona central se enfatiza la importancia de la ex Refinería de Azcapotzalco como el parque urbano central de la metrópoli; un espacio que ofrezca cultura, entretenimiento y recreación, que active la recuperación de las zonas urbanas de Azcapotzalco y que ayude a aligerar a Chapultepec de su sobre-saturación.
Por último, se propone la recuperación o creación de 100 espacios urbanos a lo largo y ancho de toda la zona metropolitana. Estos deberían ser seleccionados por las Delegaciones y Municipios y por los propios vecinos. El punto de partida deberían ser los pequeños centros históricos que existen (de enorme calidad y valor ambiental), lo mismo en Coyoacán que Iztapalapa, Tlahuac o Tlanepantla. Sin embargo, la premisa importante es que se debe privilegiar la calidad (no la cantidad), la permanencia (no la “inauguracionitis” política) y la integralidad, entendiendo su interrelación y resolución con otros sistemas urbanos como transporte y estacionamiento, posibilidad de acceso peatonal y una adecuada administración y mantenimiento.
Sólo un programa con una visión y persistencia férrea, que se vaya implementando sistemáticamente durante los próximos 15 o 20 anos, podrá lograr una megalópolis viable y habitable.

3. El reflector tiende, por lo general, a estar sobre las grandes acciones y proyectos ambientales. Pero en cierto sentido la ciudad se puede ver como la suma de miles de micro ecosistemas de escala doméstica. ¿Qué papel juegan las acciones a escala individual, familiar o barrial y qué se puede hacer en este sentido para mejorar la calidad ambiental de una ciudad como la de México?

Se puede hacer mucho por el medio ambiente desde el nivel de la casa o el departamento, pasando al conjunto habitacional, etc. Desde ahorrar agua poniendo una cubeta en la regadera mientras llega el agua caliente y reciclando esa agua hacia el lavabo o excusado, hasta plantando árboles a nivel del conjunto o la calle. Las asignaturas pendientes son los techos verdes y las azoteas cubiertas de plantas o pastos, que son una realidad desde hace mucho en Europa y se están desarrollando ahora en EUA. La captación de agua de lluvias en cisternas o tanques a nivel de casa o conjunto es también el siguiente paso, no tanto porque vayamos a reutilizar esas aguas sino porque la podemos reintegrar a los jardines y áreas verdes poco a poco, disminuyendo el efluente sobre las calles y drenajes.

4. El espacio público, otro de sus temas de interés, se presta a lecturas dobles y en ocasiones contradictorias. Por ejemplo, por un lado se tiende a reconocer la necesidad del hombre a congregarse con sus semejantes; pero por el otro lado, es común que las autoridades gubernamentales vean con cierto temor los grandes espacios urbanos que permiten la congregación y organización de las masas. ¿Cómo hacer para conciliar estas realidades divergentes en los procesos de diseño y construcción del espacio público?

Entre más espacios públicos de calidad existan, la ciudadanía estará mas satisfecha, contenta, realizada; se identificará con su ciudad, la amará más. En cuanto a las autoridades y políticos, estos se verán también beneficiados y podrán ascender a otros puestos (y hasta trascender). Véase el caso de los Alcaldes de Barcelona, Bogota, Santiago de Chile, Curitiba, o Chicago.

5. En los últimos años hemos atestiguado una paulatina “privatización” del espacio público: calles cerradas, centros comerciales privados, apropiaciones de la vía pública, etc. ¿En qué medida cree que estamos perdiendo lo “público” de los espacios públicos?

Es cierto, la tendencia general en muchas ciudades es hacia la privatización de lo que debemos entender por espacio público: la calle, el parque, la plaza. Son espacios que deben ser de todos, que deben permitir tránsito y acceso. Son espacios que debemos de cuidar todos. Son espacios democráticos por definición, la esencia de la polis. Por eso tan mal está que cerremos una calle con rejas y policías como que tomemos la principal avenida de la ciudad de México para un plantón, o que saturemos Chapultepec de vendedores. Esa es la tarea: lograr una ciudad democrática, con espacio público de calidad, accesible, transitable y segura; regulada por acuerdos y normas; la verdadera civitas.